Comparto con todos uds el muy buen artículo de Ramón Brito publicado en paulickreport.com.

 

¿Llegó El Momento De Considerar Cambios En La Triple Corona Norteamericana?

Por Ramón Brito

 

Muchos periodistas, analistas y aficionados se hacen la misma pregunta cada vez que culmina la Triple Corona: es acaso el momento de cambiar?

Comencemos por detallar la cantidad de tresañeros que han participado en las tres competencias (Kentucky Derby, Preakness Stakes y Belmont Stakes) en cada uno de los últimos diez años:

*Ganó el Derby y el Preakness / **Triplecoronado

Esta tabla nos da un total de 16 potros en un período de diez años que corrieron las tres gemas de la Triple Corona. A razón de 20 inscritos en cada edición del Kentucky Derby, hablamos entonces de apenas un 8%.

A qué se debe esta tendencia? Las causas son varias, pero muy posiblemente tengan el mismo origen: el negocio.

Hay quienes sostienen, con cierta razón, que la cría del purasangre en el Hemisferio Occidental se ha orientado cada vez más a la velocidad y a la precocidad. Son muy escasas las carreras selectivas en pista de arena más allá de los 2000 metros, mientras que un gran número de competencias de grado se disputan en distancias hasta 1800 metros. Se hace muy difícil para un ejemplar de tres años correr 2000, 1900 y 2400 metros en un lapso de apenas cinco semanas, teniendo que soportar además el traslado desde Louisville a Baltimore y luego a New York.

Otro grupo explica que desde 2006 la Triple Corona no ofrece ningún incentivo más allá del chance para un tresañero de hacer historia como Triplecoronado. Desde 1970 a la fecha (48 años), 18 caballos llegaron al Belmont con esa posibilidad, y solo cuatro lograron la hazaña: Secretariat (1973), Seattle Slew (1977), Affirmed (1978) y American Pharoah (2015). Durante algunos años (1996-2005) una marca de tarjetas de crédito auspició un bono de $5 millones para el ganador de la Triple Corona, premio que nunca fue alcanzado. Previamente, una gran empresa automotriz patrocinó un bono de $1 millón para el ejemplar que participara en las tres carreras y lograra el mayor puntaje por su figuración.

La Triple Corona es demasiado exigente. La Triple Corona no estimula la participación de ejemplares en las tres competencias. Ambas cosas son ciertas.

Horse Racing News | Paulick Report

 

Resulta mejor negocio para un propietario enviar a la cría a un buen tresañero en lugar de someterlo a esta rigurosa tarea? Aparentemente sí. Es mejor para un propietario no seguir en la Triple Corona y reservar a su ejemplar para las mejores carreras del segundo semestre? Probablemente sí.

Qué se puede hacer? Hay quienes hablan de la extensión en tiempo de la Triple Corona. Se ha propuesto, por ejemplo, que el Derby se mantenga el primer sábado de Mayo, pero que el Preakness se mude al primer sábado de Junio y el Belmont al primer sábado de Julio. Por una parte se le daría a los tresañeros un mayor descanso entre clásicos, lo cual en teoría estimularía una mayor participación en el Preakness y el Belmont. Sin embargo, esta no parece una opción viable, toda vez que se verían afectadas importantes competencias como el Haskell, el Jim Dandy y el Travers.

Algunos hablan de un cambio de distancia para las tres pruebas, cosa que no agrada a muchos, quienes ven una idea semejante como la ruptura de una centenaria tradición.

Un buen número de analistas propone la instauración del bono por participación en las tres competencias, pero con modificaciones en su formato que eviten en lo posible que un ejemplar que no esté en condiciones sea inscrito por el solo hecho de tener la oportunidad de lograrlo.

A todas estas, son muchos los que piensan que la Triple Corona debe ser conservada en su estado actual, sin cambios ni alteraciones. Este grupo considera que ganar la trilogía de carreras debe seguir siendo la hazaña más difícil del deporte en Norteamérica, por lo que no ven con agrado ningún cambio en su formato.

Sea cual sea el rumbo que pueda tomar la Triple Corona en el futuro, siempre habrá partidarios y detractores de cualquier medida que se decida – o no – adoptar.