Se vende La Biznaga de Carlos Pedro Blaquier. ¡Es la economía, estúpido!

Por Mariano F. Wullich

 

No es fácil contar como andan las cosas. Es que cada vez que se cae un ladrillo de la historia hace mella en el suelo. Hace 10 días me enteré que comenzaron a vender las yeguas madres del haras La Quebrada: ¡Que lágrima perdedora tendría hoy Hernán Ceriani Cernadas, uno de los padres del Turf Argentino, quien lloraba de emoción en sus incontables triunfos.
Pero, enterarse que de a poco se vende La Biznaga, es tan duro para el eleváge argentino como fue para los ingleses vender la Rolls a la BMW. La Biznaga, de Carlos Pedro Blaquier, esa de las sedas (chaquetilla) verde y rosa que tan bien le caían a Jorge Valdivieso, que cuidaban Juan Bianchi y Adolfo Giovanetti y que asistía el veterinario Hernán Durañona, quedará como muchas en el lienzo de la historia.
Como otros haras que ya no están: el Ojo de Agua y Las Ortigas, por ubicar dos ejemplos. Como en cada rubro que extrañamos: Mau Mau (boite); la Munich (restaurante); Manolete (bar), la Richmond (confitería); La Prensa (diario); la Suizo Argentina (seguros); la Colón (jugetería); la Sarmiento (librería); la Sanosan (farmacia) y…¡basta! Porque es interminable.
Entonces, se van los criadores que tuvieron a Mat Boy, ese alazán que, con la chaquetilla argentina del Jockey Club (blanca, cruz azul y círculo colorado) representó triunfalmente a nuestro país en los EE. UU. La Biznaga que ganó, siempre con Valdivieso arriba, el primer Gran Premio Latinoamericano para la Argentina (Savage Toss). La del gran padrillo y el mejor abuelo materno de todos los tiempos, Practicante; del gran Egg Toss y de su actual padrillo (Include) con el que no les va nada mal.
Historiar La Biznaga es otra cosa, esta es la melancolía aunque la realidad nos diga: ¡Es la economía, estúpido!
MFW