La carrera que regaló Hat Ninja fue la misma que Altair Domingos le hizo ganar a Nicholas en San Isidro

La que regaló Hat Ninja en el clásico Forli (G2), de San Isidro, es solo comparable con la que ganó Nicholas.

La perdió Hat Ninja porque su jockey, el aprendiz Francisco Arregui, no tomó las mejores decisiones durante el desarrollo. La ganó Nicholas porque Altair Domingos es un jockazo, de los que tienen arrojo.

Corrió en el fondo el caballo montado por el misionero que de chico fue a Brasil, por los palos y relajado. Vino encajonado Hat Ninja, sin poder sortear la pared que le hacía Mat Day, mandandolo siempre para adentro.

Domingos chasqueó los dedos al entrar en la recta y desde la retaguardia puso tercero a su caballo, pegado a la baranda, filtrándose por donde no había lugar para avanzar.

En física, la impenetrabilidad es la resistencia que opone un cuerpo a que otro ocupe su lugar en el espacio; ningún cuerpo puede ocupar al mismo tiempo el lugar de otro. Contra eso chocó Hat Ninja cuando buscó atacar por donde pasaba Nicholas. El sitio no estaba libre. Sujetó Arreguy. Le torció la cabeza al de Keyser Soze. Lo sacó de ritmo. Sacó afuera y cuando lo rearmó y pudo largarlo la carrera ya estaba terminada

Nicholas había dado indicios de que estaba para ganar un clásico y lo logró corriendo de atrás, como siempre.

Hat Ninja está de regreso; esta vez perdió porque tuvo un desarrollo en contra. Le ganó otro atropellador.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes