“LO IMPORTANTE NO ES GANAR, SINO COMPETIR; PORQUE LO ESCENCIAL EN LA VIDA NO ES EL ÉXITO SINO ESFORZARSE PARA CONSEGUIRLO” / Don Guima

SANTIAGO, Chile (10 de marzo, 2019).- La alegría fue sólo chilena en el Longines Gran Premio Latinoamericano, deportivamente hablando. Ganó el tordillo Ya Primo, dirijido por Jeremy Laprida. Lo siguieron otros cinco trasandinos. El argentino Pure Nelson, con su sexto puesto, fue el mejor extranjero colocado. Nicholas llegó noveno y Sixties Song décimo, a catorce cuerpos del primero.

El Club Hípico de Santiago sigue siendo inexpugnable para los forasteros. Correr hacia la derecha es una rareza para argentinos, peruanos y brasileños. Los chilenos lo hacen todo el tiempo. Inclusive, Ya Primo varea tres días de la semana en un sentido y cuatro en el otro en Pirque. Al resto de los sudamericanos les llevan gran ventaja en ese aspecto. Un dato más. Las cuatro extranjeras participantes de la Longines Cup ocuparon las últimas posiciones. Sumado, ya es tendencia.

Ya Primo le dio tremenda alegría burrera al pueblo chileno que vive y siente el Latino como causa nacional. El ganador antes del Derby seguirá su campaña en EE. UU. y no hay planes de llevarlo a Ascot como premio por haber triunfado en la carrera sudamericana. Dicho sea de paso en Ascot también se corre de izquierda a derecha.

Ya Primo es el potrillo vendido al 50 por ciento antes de la carrera a un propietario norteamericano que lo enviara Chad Brown para ser entrenado. Brown es quien se ocupa de Il Mercato, entre otros.

 

En Chile se escuchó decir que se pagaron 700.000 dólares. Con el resultado a la vista se puede asegurar que fue una gran inversión. Javier Carballo, el vicepresidente del Club Hípico y uno de los dueños chilenos de Ya Primo, no se arrepiente de haber hecho el trato.

 

Ya Primo le ganó por tres cuerpos a Nombar, un caballo de 442 kilos y también criado por Don Alberto. Lo otro que también comparten es padre, pues ambos son hijos de Mastercraftsman, el padrillo irlandés que volverá a servir en Firmamento y cuyos hijos rematará en Buenos Aires en breve.

Pure Nelson, a diez cuerpos, fue el mejor colocado entre los visitantes. Su sexta posición no tuvo premio en efectivo pero si el reconocimiento por haber estado a la altura de las circunstancias.

Tatino Ibañez tenía razón al insistir que el suyo era un caballo competitivo con méritos para estar en Chile. El hombre pago 25.000 dólares como derecho de entrada y se ganó la admiración del burrero.

¿Un sexto puesto es una colocación para festejar? En la noche de la carrera el grupo de Pure Nelson levantó una copa en el Ocean Pacific`s Buque por la satisfacción que da el deber cumplido. Porque como decía el Barón de Couvertin, “Lo más importante del deporte no es ganar, sino participar, porque lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por conseguirlo.”

Ibáñez, Rafael Pascual y María Muñoz se vuelven para la Argentina con la cabeza alta y una gran historia para contar.

El regreso de los caballos argentinos estaba previsto para este lunes. Llegados a Ezeiza dos enfilarían hacia San Isidro y Pure Nelson rumbeará a La Plata. Cada uno comenzará en su box con el descanso del guerrero.

Sixties Song fue de carrera hasta que Pablo Falero lo buscó para correr en serio. Y cuando lo hizo no encontró reacción, no se agarró  y la recta fue su calvario. Apenas cruzó décimo se pensó en lo inconveniente de hacer competir a un caballo que la noche previa a la carrera había sufrido un gran dolor de panza. Con el resultado en la mano es fácil decir cuál hubiera sido la mejor decisión. Lo contrafáctico estaría a la orden del día.

 Nicholas hizo la mitad de lo que sabe. Corrió en el fondo, como es su costumbre, pero no avanzó en la recta como puede.

En los días previos al Latino se dijo que la cancha estaba en malas condiciones y que había sido super regada. No obstante, el Latino se corrió en tiempo récord.

De todas maneras se adjudicará al estado del terreno la pérdida de dos herraduras del uruguayo Fitzgerald durante los vareos y retirado del compromiso, y de la fractura de una rodilla sufrida por el peruano Milos. A la hora de escribir esta crónica, Milos entraba en el quirófano.

Quizá el próximo Latino se corra con nueva reglamentación; acaso haya una que incluya un máximo de fustazos permitidos siguiendo la línea sugerida por la IFHA. Para esta versión el pedido fue de no usar el látigo en los primeros 100 metros de carrera.

El Longines Gran Premio Latinoamericano fue seguido con atención en todos los países hípicos de la región y en Chile generó apuestas por 2,1 millones de dólares; algo así como 80 millones de pesos argentinos lo que habla del entusiasmo de los chilenos por apostar a las carreras y las facilidades que encuentran cuando quieren cursar una jugada legal. 

La semana del Latino fue fértil en reuniones de directivos del turf regional, con encuentros técnicos de los comités de Stud Book y handicapers.

Miguel Crotto, vicepresidente de la Organización Sudamericana de Fomento Equino, no estuvo en Santiago y delegó su representación en Juan Villar Urquiza. El Jockey Club Argentino estará de elecciones en mayo próximo. Aún no se sabe cuántas listas habrá, pero ya hay clima de campaña. En agosto será la renovación de autoridades de Osaf.

Villar Urquiza aprovechó su viaje para empaparse aún más del turf chileno; inclusive trajo un equipo para tomar notas referidas a cómo el Club Hípico trabajó en lo organizativo y lo logístico de una carrera que dio la vuelta al mundo. En menos de 365 días, San Isidro tendrá la  misma  responsabilidad y Villar Urquiza estará al frente de todo.

La Longines Cup también fue para un ejemplar chileno; en este caso, para la yegua Lluvia de Plata, criada por Carlos Heller, el mismo de Ya Primo.

Como ocurre en los eventos deportivos a los que auspicia, la firma de relojes suiza llevó adelante también en Chile un certamen de Elegancia. En la versión femenina del concurso, la premiada fue Analia Liberman, la hija menor de Samuel Liberman y quien 24 horas antes fuera galardonado con el Family Award, instituido por Longines para resaltar a los grupos familiares que hayan contrubuido en mucho a la industria de las carreras.

Un saludo,

Julio Guimaraes