Dar positivo en un gran premio equivale a dos meses fuera del circuito. ¿No les da vergüenza a los entrenadores pisar más allá de la línea?

Dos meses de suspensión le valió al cuidador Alberto Aguirre haber medicado con una droga de la 3ra. categoría entre las prohibidas al caballo Wild Stream, ganador del Gran Premio de Honor (G1), en Palermo.

Además. la comisión de carreras de ese hipódromo sancionó con un mes al ejemplar y lo distanció del primer puesto.

El bochorno que es tener para la hípica argentina otro ganador de un clásico importante objetado por el laboratorio se pagará con poco. Un figurín fuera del mercado por 60 días y quien realmente maneja su campaña sin ningún tipo de castigo. Apenas regresar los trofeos que le acercaron el día en que Wild Stream cruzó primero y la vergüenza de tener que dar explicaciones a los dueños del caballo, con una vida en las carreras.  Si se pudiera, el cuidador debería devolver los aplausos que esa tarde brindó el público o exponerse en la misma tarima donde los premiaron para el abucheo. Claro, sería someterlo al escarnio público y no está bien. ¿O si?


Palermo sí fue duro con otro cuidador que no hizo bien su trabajo.Suspendió por un año a Jorge Cavallaro, responsable de la participación de Noche Romántica, clasificada segunda en su carrera, medicada con una droga de la primera categoría.

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La carrera