Cuando la transparencia es puesta en jaque

Se equivocó Palermo hace una semana, cuando dio por oficial un marcador erróneo. Le pifió feo a la realidad en la segunda carrera del sábado 25, la misma en la que rodó Jorge Ricardo. Fue 2-7 en lugar de 2-8, pagándose mal a segundo, exacta, imperfecta, trifecta y doble. Néstor Camino, secretario de la comisión de carreras de Palermo, atribuyó el error a un problema técnico con el photofinish. Bullrich dijo por radio que se pagará todo lo que se deba pagar por el equívoco . Un par de reuniones más tarde, un locutor del Argentino leyó mal los involucrados en el marcador oficial de un  clásico.

El turf argentino no gana para sustos. Hace tiempo en San Isidro se dio por correcta una carrera sobre la cual los participantes equivocaron el trazado sólo porque ganó el favorito; otras veces no se dio marcha atrás con un resultado tras comprobarse que una gatera no se había abierto en tiempo y forma; no mucho más lejos en el tiempo se dio el caso de tomar apuestas desde  La Plata para un caballo borrado en Dolores.

Dicen que errar es humano, buscando moderar la culpa. También hay que decir que errar ensucia la transparencia de un deporte donde a la par existe un juego que es por plata.