Turf. Quizá sea tiempo de ensayar soluciones nuevas para resolver problemas viejos

El editorial de LA NACIÓN del lunes 14 titulado “Carreras, algo más que un juego” fue de lo más oportuno, sobre todo en tiempos en que desde la provincia de Buenos Aires se planea una reducción de la subvención que alimenta a una industria en crisis como la hípica.

En la columna del diario conducido por Julio Saguier se pasó revista a lo que significa en números la actividad de las carreras, sin hacer foco en la parte de las apuestas.

Hay quienes interpretaron el editorial como escrito a la medida de la gobernadora Vidal, del ministro de economía Hernán Lacunza y del flamante titular de la lotería bonaerense, asesorándolos desde el papel y enviándoles un mensaje que otros actores de la industria no han sabido o podido llevar antes al ejecutivo.

Bajar el subsidio a su mínima expresión dentro de la ley  pondrá a la industria turfística al límite de su funcionamiento; de concretarse lo que el sector no desea la ubicará ya en la inevitable tarea de buscar mecanismos ajenos a la beneficencia del estado para mantenerse dentro de una línea de flotación. Dicen que de las crisis surgen oportunidades, pero el turf hace mucho que lo está sin encontrar su salida.

Es de esperar que la provincia no desactive la asistencia al turf, que supera los mil millones de pesos por año, aunque sea por ahora para darle una última vida al hipismo del SPC, pero también lo es que el turf encuentre alternativas genuinas para volverse sustentable. De lo contrario, inevitablemente habrá un achique del sector.

Cuentan que el ajuste podría ser instrucción de la cartera económica, necesitada de afinar el lápiz sin poder sortear la teoría de la frazada corta.

Quizá sea tiempo de ensayar soluciones nuevas para resolver problemas viejos. Quizá sea tiempo de pensar con cerebros jóvenes y darle más chances a gente que piensa como se piensa en el siglo XXI, sin importar sus edades.

Un saludo,

Julio Guimaraes