Los colores de Boca y de Racing se asocian en la chaquetilla de Sixties Song (Foto: gentileza Gustavo Duprat)

Sixties Song hizo fácil lo difícil; ganó el el Latino de Viña como si estuviera en San Isidro

VALPARAISO._ No se gana un Gran Premio Latinoamericano (G1) de la manera de en que lo ganó Sixties Song. No se lo gana de taquito, teniendo la carrera asegurada en los últimos 400 metros y con un jockey que inicia  los festejos a 50 del disco.

El Latinoamericano solía ser una carrera mucho más competitiva, definiendo como de competitiva a de  finales cerrados o vencedores de sudar la gota gorda antes de cruzar el disco.

El Latino se corre y gana con el cuchillo entre los dientes. De pacífico  suele tener apenas la geografía del océano cuando cae cerca de Viña del Mar, como esta vez, o Monterrico.

Pero el potrillo criado por Juan Carlos Bagó en Firmamento hizo fácil lo complicado tras disfrutar de un desarrollo sereno, sin fricciones.

Tanto se habló del "codo de la muerte", del peligro a no doblar en la cerrada primera curva que todos los participantes tomaron recaudos. Un cronómetro Longines pudo haber confirmado que fue el tramo  más lento de la carrera. El tema era no embalar caballo antes de tiempo. Se podría decir que  el Latino empezaba después de un codo que podía funcionar como filtro.

Jorge F. Hernández es un jockey miñatura, de los más pequeños de talla. Me hizo acordar a Santiago Criado, al quien  muchas veces recurrió don Don Julio Félix Penna en Buenos Aires. Jockey elegante arriba y abajo el caballo este Hernández, como que fue de moño negro, camisa blanca y zapatos bien lustrados a la gala el viernes en el Sponting club, donde se entregó el Family Award a los Ceriani Cernadas.

El diminuto jockey hizo la punta con California One seguido del uruguayo Gandhi di Job, mientras Sixties Song, que se habpia trancado en su box  noche previa a la carrera,  y Full of Luck se copiaban movimientos detrás del sexto puesto. Durante algunos tramos corrían a lo espejo.

¿Y Ordak Dan? Peleando el cuarto lugar en la curva final, hasta dominar durante diez centímetros la carrera cuando faltaban 400 metros.

Llegó "la tierra derecha", como se dice en Chile a la recta, y Sixties Song le ganó la disparada a Full of Luck; en esa acción comenzó a construir una victoria por la que había trabajado en silencio la mayor parte del encuentro.

Full of Luck es un caballo de buen físico; se lo hizo notar a  Tinkou cuando lo taponó faltando 300 metros, lo que abrió un expediente en su contra y motivó reclamo y distanciamiento.

Must Go On corrió mezcladito y completó la carrera sin ser rival de riesgo.

El ganador del Carlos Pellegrini irá a correr a Londres, si es que antes no se vende. Junto al caballo peronista viajarán varios de sus dueños. Entre ellos, la diputada Mónica López y su esposo, el también diputado, Alberto Roberti; Marcos, el hijo, casi seguro; además Rubén Forastiero y Julio Biancardi integrarán la comitiva.


Sixties Song es cía ¿ de Sixties Icon, un ganador del St. Leger, y nieto de Galileo, como He Runs Away, ganador del Jockey Club y el Nacional en la Argentina, y ya vendido.

Un saludo,

Julio Guimaraes