La noche en la que los Ceriani Cernadas recibieron el reconocimiento del turf mundial

Fue una de esas noches mágicas que de tanto en tanto regala el turf. Mágica y emocionante. Noche de piel de gallina y nudos en la garganta. De quebrarse. Fue la noche de la familia Ceriani Cernadas. La gala donde se le puso la frutilla al postre. La noche de la coronación de un esfuerzo que se inició hace tres generaciones, con un turfman soñador.

Fue la noche en que Nancho Ceriani Cernadas y su hermana Mane, del haras argentino La Quebrada, recibieron el Family Award, la nueva distinción que entrega Longines, apoyado por la  Federación Internacional de Autoridades Hípicas.

Nancho y Louis Romanent, el presidente de IFHA, habían tenido  uno de sus primeros contactos el año pasado en Francia, durante la jornada anual de carreras con la cual la hípica gala busca tender más puentes de amistad con la sudamericana. Tardes de sociales y turf aquellas, con el Prix Maurice de Gheest, auspiciado por Larc, como excusa para juntarse.  Almorzaron juntos aquella vez  bajo el sol de Deauville.

El encuentro ahora fue bajo la luna de Viña del Mar para entregarle el reconocimiento de Longine, junto con Juan Carlos Capelli, el vicepresidente de la compañía de relojes suizos, a una familia que hizo del turf un modo de vida.

En sus distintas categorías los premios Longines ya son famosos. Los hay a las mejores carreras, caballos, jockeys. Los han recibido la princesa Anne,  la princesa Haya, el jinete Ryan More, American Pharoah, Louis Romanet, y ahora también los Ceriani Cernadas, dueños junto con su madre del haras La Quebrada.

 

 

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