Políticamente incorrecto: Escusas, pretextos, justificaciones

Un jockey puede perder una carrera y no pasará nada; lo que no puede es dejar de tener una excusa para justificar la derrota. Válida, inteligente, creativa, insólita, vieja o moderna. Bajarle los cueros a un caballo sin un verso preparado equivale a poner en riesgo su futuro trabajo.

Desde que se cruza el disco hasta que se sofrena hay  300 metros disponibles para pensar pretextos. Inclusive si usted, jockey amigo, tiene confianza con los patrones puede decir  la verdad. Vale mentir, lo que no vale es no decir nada. El "no sé qué le pasó" lo condena.

El cuida también necesita dar explicaciones frente al que paga la pensión  y tener un cuento a mano suma. Igual, mi amigo, no se  pase de la raya. No diga que el caballo se paró  porque vió atropellar a una tarántula por el centro de la cancha. Si lo hace va derecho al antidoping. Usted jockey,  no el caballo.

Y recuerde. Jamás de los jamases hay que decir que el caballo es lento, no le gusta hacer gimnasia o carece de espíritu atlético. Eso y hacerse odiar es lo mismo. Recuerde que los patrones también deben dar explicaciones ante sus amigos. Algo les debe contar el lunes en el café o en la oficina. Dele tela para cortar.  

La carrera comienza en las gateras y termina unos metros antes del vestuario después de dejar constancia, pero no ante la comisión de carrera. 

Todo lo que diga o haga será usado en su favor o en su contra. Los dueños de caballos necesitan mantener viva la ilusión. No les pinche el globo si no es absolutamente necesario.  

Haga como en la cancha cuando termina el vareo. Dedito pulgar para arriba, como diciendo like. 

Un saludo,

Julio Guimaraes