Cruz diablo. Vade retro jeringa

Dicen que en la duodécima carrera del lunes en Palermo, se encontró in fraganti al cuidador Sabatino Scabone inyectando o haciendo el ademán de inyectar a una yegua rival de la suya en los boxes de exhibición, como lo denunció el dueño de  esa participante. Cuentan que por tal motivo Palermo decidió retirarlas de la competencia, además de tomarle muestras de sangre para su investigación.

El caso trae al presente algunos similares ocurridos también en Palermo; por ejemplo, el de Gastón Balbi, suspendido por cuatro años en 2014 tras ser sorprendido inyectando a Wildcat Sale.

Si se confirma lo de Scabone Palermo tendría una medida con la que comparar, sumando el hecho de que la conducta habría sido cometida contra un caballo ajeno.

Si el público tuviera voz y voto seguro que pediría una perimetral para Scabone de por lo menos mil kilómetros de un hipódromo.

Aquella visión de que en las carreras todos corren enchinchados podría ganar nuevos adeptos con este tipo de casos, lastimando la (poca?) credibilidad del turf. Por cierto que aquella tesis no es cierta, pero también es cierto que además de ser hay que parecer. Y últimamente se encadenan hechos bochornosos. Un jefe de servicio veterinario recibiendo intimidaciones por tratar de hacer bien su trabajo;  un examen antidoping que no puede completarse porque el frasco con el material de investigación para la contraprueba se tira a la basura. Figurines por todas partes. Faltan caballos cambiados y cartón lleno. Pero mejor no lo pienso a ver si atraigo la mala suerte.

El turf está pasando por un momento jodido donde aparecen casos de corrupción  como si nada. Porque acto de corrupción denomino yo el querer enchufar a un caballo para que gane o pierda.

El turf anda como el país. En crisis. ¿Y sabe qué? A partir de esta línea voy a hacer catarsis.

Anoche, mientras  Santiago Del Moro y sus panelistas de Intratables analizaron las últimas  declaraciones de Angelici, escuché decir a uno que el fútbol es un reflejo de la sociedad. Creo que el turf también.

Hoy se lo contaba a un ex dirigente hípico que nunca será ex burrero. Me fastidié de que paguen justos por pecadores. ¿Dónde está escrito que los argentinos tenemos que ser los reyes de los vivos? ¿Por qué debemos ganar el campeonato de los Piolas? ¿En qué colegio enseñan que debés buscarte un amigo influyente para no hacer la cola el día que te vas a sacar una visa? O a renovar el carnet de conducir.

¿Quién inventó eso de que tener "calle" sirve para sacar ventaja? ¿Por qué me tengo que sorprender cuando un buen tipo regresa un maletín con guita que no le pertenece? "Los inmorales nos han igualao " dice Cambalache. Y no está bien.

Tengo los que te dije llenos de un país donde te alientan a no hacer las cosas por derecha. Amigo, creo que usted es de los buenos. No me diga que aplaudió el gol de Diego con la mano.

Volviendo al caso de Scabone, me parece que es un déjà vu. Y si es cierto lo que trascendió, me pregunto,dónde estaba Scabone cuando Gastón Balbi inyectó a una yegua propia, a la vista de todos, hace un par de años.  ¿No se enteró que eso era hacer trampa? ¿O vive en un taper?

Párrafo final. Una aguja en un hipódromo es como un revolver en misa.

Cruz diablo. Vade retro a la jeringa.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes