Foto Gentileza Hipódromo de Palermo

ROMAN ROSSO GANÓ UN NACIONAL QUE SE RECORDARÁ POR LARGO TIEMPO / Don Guima

Pudo no haber ganado Roman Rosso el Nacional. Pudo ser para Smart Holiday la victoria si un giro desde el exterior llegaba en tiempo y forma. Roman Rosso estaba casi vendido, pero la transferencia se demoró. Quienes conocen a  Luis Pagella, su dueño, dicen que en el fondo festejó la demora porque quería ver correr a su caballo en el Derby.

 

Roman Rosso fue a parar a sus manos por una gauchada que Nachito Pavlovsky le hizo a Mayansky Neer  cuando le pidió que le seleccione un destete. Al Ruso no lo avergüenza admitir que no tiene el ojo entrenado para ver caballos de un año. Fue así que Pavlovsky le hizo el aguante y puso su atención en el ahora ganador del Nacional.

 

Mayansky no se pone el cassette para declarar. Dice lo que piensa. En la tarde/noche del sábado en Palermo respondía que le gustaría que inviten a su caballo al Latinoamericano. "Es en Uruguay y el turf argentino tiene que estar representado por los buenos". El suyo dio  muestras de serlo al ganar un par de G1 en menos de veinte días.

 

Mayansky tiene hijos grandes ya ubicados en la vida. Hijos grandes y patrones amigos de toda la vida.  “Palermo es el mejor hipódromo para cuidar caballos”, cuenta, pero si tiene que hacerle un reclamo no se callará la boca.

 

A Roman Rosso lo fue descubriendo de a poco. Intuyó que era bueno para debutar en un símil clásico como el Penna y no lo presionó cuando notó que necesitaba bajar de categorías. “Ahora es el mejor potrillo del año”, dice.

 

Palermo brama a la hora del Nacional. Largan y el jockey le da intención para correr en la punta. El jockey es Wilson Moreyra, quien hace un tiempo recuperó la confianza con Mayansky Neer. "Hablamos mucho antes del Nacional. Había varios planes de carrera”, repasa el piloto.

 

En el codo de Dorrego Roman Rosso ya estaba instalado adelante. El favorito venía en el fondo. No tan atrás como The Great Day en el Jockey Club, pero anteúltimo. Más adelante pasaría por todas las posiciones hasta llegar a la segunda. 

El resultado del Derby se viralizó. De Norte a Sur; de Este a Oeste; por Face y Twitter, con Instagram o Whatsapp. En algún lugar del mundo alguien habrá estado pensando por qué tardó tanto en mandar la platita.

 

En Palermo estuvo Freddy Powell, director bloodstock de Arqana, la famosa casa de remates francesa. Quizás él mismo también se encargó de comentar el resultado a sus amigos de Europa. Don Guima conversó largo  y tendido con Powell y esa charla será tema de una próxima nota.

 

Villamil y Powell, en Palermo

En los próximos días se sabrá si RR participa en el Carlos Pellegrini. Si lo hace viajará de Palermo a las carreras. Mayansky Neer, que tiene la escuela de Marinetti y cumplió años hace poco, piensa que ir a reconocer un escenario después no se traduce en una figuración importante, necesariamente.

¿Llegará cansado? El cuida alega que entre el gran premio ganado en  La Plata y el de Palermo bien pudo haber estado otra carrera.

 

En ese Pellegrini con once millones por repartir lo esperará The Great Day y quizá Smart Holiday. Los de Firmamento podrían hacerle el dos uno, como el loco en el fútbol.

En el Nacional  entró cuarto un caballo perdedor. ¿Demasiado bueno o demasiados malos el resto?  El año pasado un perdedor casi gana el Pellegrini. Atención con dar una respuesta rápida.

 

 

Palermo estuvo lleno. Contrastó con la tarde del Jockey Club corrido en San Isidro de entrecasa. Palermo volvió a demostrar que tiene gimnasia y músculos para armar esta clase de eventos.

La tarde de la victoria de Roman Rosso fue la del agasajo de Palermo al haras Panamericano, imponiendo como segunda denominación al gran premio Maipú el nombre de Copa Jorge Triaca. Justamente, Jorge Triaca (h) actual ministro de Trabajo, estuvo en el hipódromo y entregó premios. Aún hay quienes lo recuerdan de chico corriendo por los studs en las villas hípicas. Jorgito es de los nuestros, es burrero.

 

Palermo fue feria gastronómica y polo solidario con el espacio brindado a la Fundación del Hospital Fernández para recaudar fondos. No estuvo Mirtha, pero si Miriam Bagó, su presidenta, espléndidamente vestida de rosa Dior. Mariana Bagó, vicepresidenta, eligió el colorado como  Mariel Llorens de Quintana. Lili Monsegou, Amalia Amoedo, Anamá Ferreira, Mora Furtado divinas. Gino Bogani, siempre elegante.

Hablando de colorado, Carlos Mac Allister, Secretario de Deportes de la Nación, compartió mesa y charlas con Fernando Marín, hombre de fútbol y carreras.

Habrá que esperar hasta el año próximo para disfrutar de otro gran evento en Palermo como fue este del Nacional. Que se venga rápido el 2018 entonces.

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Un saludo,

Julio Guimaraes