Un grupo de argentinos interesados por el turf estuvieron en la Pegasus World Cup; entre ellos Pablo Piffaretti, Julio Menditeguy, Pablo Kavulakian, Roberto Vignati, acompañados de sus mujeres y de Scott Daruty, CEO de Monarch

Reflexiones del día después

 

Anoten la fecha. 28 de enero de 2017. Libra en el almanaque. Nombre deportivo y comercial, Pegasus World Cup. Dirección: Gulfstream Park, el hipódromo de Miami por el que pasan dos condados. Idea y desarrollo: Stronach Group, la empresa de juego que controla siete hipódromos en los Estados Unidos.

Pegasus World Cup nació con el triunfo de Arrogate, propiedad de Khalid bin Abdullah, un  príncipe árabe que vive la mayor parte de su tiempo en Londres. Otro musulmán, el jeque Mohammed al Maktoum de Dubai, 21 años años atrás ya había puesto otra piedra fundamental para el desarrollo de la hípica. En el desierto de los Emiratos germinaba la primera Copa del Mundo. En Florida, salió a flote la segunda.

Frank Stronach no es el sheikh Mo, pero como el esposo de la princesa Haya, también es un visionario.

Hombres adelantados para sus tiempos. Como aquí, Robert Vasquez Mansilla, al que el hipódromo de San Isidro debe su reinauguración.

Ahora me pregunto. ¿Hay lugar para dos copas del mundo en el mundo?

Quizá ambas carreras tengan nombres arrogantes, es cierto, pero pueden convivir sin sofocarse. Desde algún punto de vista, la norteamericana es una carrera de vanidades, apta solo para millonarios dispuestos a pagar por ver sus colores en la pista. La de oriente nació para que Maktoum se llenase de copas; lleva siete ganadas quien no pregunta precio cuando le gusta un caballo sino que pide que se lo manden a su establo.

Otros medios de prensa escribieron mucho durante las últimas horas sobre  Arrogate y su técnica. Yo quiero decir que me alegro de la participación de un caballo argentino en la versión inaugural, aunque haya entrado último.

En tiempos en los que representantes argentinos no cruzan más que la General Paz para medir fuerzas con otros caballos, como si tuvieran vértigo de subirse a un avión, que uno nacido en nuestro suelo haya estado allí, aunque fuera de casualidad, sirvió para  llamar la atención y se hable de la región.

Pegasus World Cup es una vidriera. Aún con pocas chances de éxito, sobre el caballo llegado a USA desde las pampas se habló mucho en Miami.  Y nos dio visibilidad.

Pronto saldrán a la venta las gateras para la próxima edición de la carrera mejor paga del mundo y no saben lo bueno que sería tener otro sudamericano entre los doce de 2018.

Argentino, brasileño, chileno, peruano, uruguayo, da igual porque se trata de competir y hacerse ver. Más rápido que despacio vendrá la versión para caballos pasteros de la PWC y será un incentivo también para los europeos. Apuesto doble contra sencillo que en la edición siguiente habrá japoneses en las gateras. Los caballos de la isla  tienen presencia en Francia con cada Arco y van seguido a la Copa de Dubai. Muchos en el mundo entienden que la única manera de saber si están criando buenos o malos caballos es enfrentándolos con los de otras hípicas. Prefieren lo fáctico a lo imaginario.

La Pegasus generó apuestas por 11 millones de dólares y en todo el programa se jugaron 40, ocho más que lo recaudado el día del último Florida Derby.

 jg

Un saludo,

Julio Guimaraes