El 30 hubo página de Carreras en Clarín; el 31 no

Clarín se suma a la decisión editorial de La Nación y también da de baja su página de Carreras

 

No creo que los lectores de La Nación se hayan mudado a Clarín porque conservaba su página de Carreras. No pienso que los lectores de Clarín vayan a comprar Crónica o el Popular para leer sobre caballos y fijas. Estoy seguro de que seguirán buscando sus diarios de cabecera, aunque con el lamento de no encontrar más temas relacionados con la hípica. Los de La Nación ya están casi acostumbrados a esa ausencia. Los de Clarín tendrán que hacer el duelo.

 

Los diarios no perderán lectores y los hipódromos no cerrarán porque no tengan vidriera gratis. Está comprobado.

 

Ayer, viernes 31, ya no había pagina de Carreras en el diario de la corneta, dicho esto con todo cariño. Al fondo de la sección Deportes, en la 82, una nota sobre Nadal y las quinielas. En la 83, una publicidad a toda página; y después, fúnebres, más publicidades y la Claringrilla.

 

¿Turf? Cero al As. Ni despedida de sus lectores.

 

Soy hombre de La Nación desde que empecé a trabajar. Iba al diario de Mitre con el delantal del colegio secundario o con el birrete de colimba. Soy lector de Clarín desde más chico. Épocas de leerlo de atrás para adelante, como correspondía. Tiempos de carreras sólo los fines de semana. De palpitarlas ya desde el martes, con los anotados, pesos y montas, junto con la columna de Carlitos Nalé: "El Muro de Los Lamentos", se llamaba, o la de los miércoles, con Aullidos en el Bosque, por Marcelo Croce.

 

Días de las fotitos de los 300 y la llegada o de leer los aprontes.

 

Me acuerdo de Luisito Nofreda y Carlitos Foloni; de Jaime, el tío de Diego. Del Negro Miguel  López y de Silvina; del Polaco, Dorado, de Héctor Torres, a los que todavía veo.

 

¿Porqué discontinuaron las páginas de turf? En en caso de LN, porque es una empresa que debe tratar de ser sustentable y Carreras no le aportaba. Calculo que Clarín habrá hecho una evaluación similar.

 

El lunes voy a volver a comprar el diario de los Noble y buscaré mi espacio favorito entre las páginas del fondo; espero encontrarlo. Y si no está lo voy a volver buscar el martes, miércoles, el jueves, el viernes, porque es una costumbre.

 

Los hipódromos seguirán abriendo sus puertas para recibir lectores de La Nacion, Clarin, de la Rosa, Crónica o el Popu. Algunos tendrán información calificada; otros se enterarán quienes correr con el programa oficial.

 

Mis colegas se reinventarán. Ellos, todavía, no tuvieron ocasión de despedirse de su lectores. Estoy seguro que les hubiese gustado. A no ser que en la edición del lunes, Carreras vuelva a estar allí y no sea necesario.

Por

Julio Guimaraes