HISTORIA DE VIDA. "PINGO QUERIDO, NO TE ME MANQUES PAL NACIONAL" / Don Guima

La vida no le fue fácil a Hugo Pereyra. No nació en cuna de oro. Tuvo que pelearla desde abajo. Como en las carreras, siempre de atropellada. Fue buen alumno la escuela Teniente General Eduardo Raceso. Después empezó el secundario en el Juan Bautista Dichiarao, de Río Cuarto. Se  quedó en primer año. Había que trabajar y no le daba para ambas cosas. El laburo era de stud. Papá hacía -hace- changas. La mamá,trabaja de doméstica. A fin de mes, como muchos, llega a los empujones.

 

Tenía una gran ilusión Hugo. Es el peón de Natural Blues, anotado para correr el Gran Premio Nacional del sábado en Palermo. Por sus manos pasaron algunos otros buenos caballos; sobre todo velocistas, pero la expectativa nunca fue tan grande como la que le generó este tordillo del stud La Isolina.

 

Los días hasta el Nacional son eternos para todos los que tienen un inscripto. Se cuentan las horas, los minutos, los segundos que faltan para entrar en las gateras.  "No te me manques pal Nacional", dice el tango; es casi un ruego.

 

"Correrlo no tiene precio,  Julio.Yo soy el peón. Siempre soñé con tener un potrillo para correr esa carrera . Tengo 25 años y desde los 15 que trabajó en el stud del cuidador Jorge Gómez ", cuenta Hugo usando el chat interno de Facebook.

 

El caballo también tiene una historia singular. Estaba en el Chenaut, casi descartado. Querer comprarlo era enterarse que no pasaría las placas. Una fractura en su rodilla lo marginaba para la mayoría. Pero de esa mayoría no participaba el jockey Damian Ramella, quien hizo una oferta de 50.000 pesos. Armó una vaquita entre varios y se lo llevó. Terminó en Córdoba el caballo.

 

"Sin el de Pellegatta pisa un sapo, gana el mío", diría luego Ramella durante el sorteo de gateras donde eligió la puerta ocho para estar bien cerca de Smart Holiday, el favorito. "Los demás no me pueden ganar".

 

Entre quienes pusieron para comprarlo y pagarlo en cuotas está  Hernán Figueroa. Hombre de suerte quien se dedica a la venta de matafuegos. Nicolás Artero también forma parte del grupo y tiene otra parte.



"Sacamos a algunos potrillos regulares, pero para la  corta. Chicago Plus, Indio Storm fueron caballos que también me dieron satisfacciones. Correr el Nacional es lo que más me importa. El resultado ya no. Para mi ganó sólo con poder correrlo". El que habla es Hugo, el peón.

 

Dicen que cuando el tordillo llegó al stud era una bolsa de huesos. Al poco tiempo ya había debutado en una extraoficial cruzando adelante. Luego vendrían otros triunfos no computables y el éxito valedero en Palermo. Más tarde, tercero en el clásico Eduardo Casey. Eso y tocar el cielo con las manos era lo mismo.

 

Ver las placas de Natural Blues mete miedo. Hay un hueso suelto en su rodilla. Hasta yo lo veo. Pero parece que no le molesta. No hay clínica.

 

"Si un potrillo gana Nacional digamos que vale un millón de dólares, pero este con esa rodilla valdrá la mitad", apunta otra vez Ramella. La fractura es de vieja data. Cuentan que probablemente haya sido su madre el que lo piso u otro caballo lo pateó en el potrero.

 

El tordillo es de los que usan careta cuando salen a la pista. Así es fácil individualizarlo en el lote aunque es de correr prendido.

 

Uno piensa que después del Nacional puede venir el Carlos Pellegrin, para el que hay que poner $ 220.000 de entrada; más de cuatro veces lo que costó Natural Blues. Quizá deberán romper el chanchito para anotarlo. Quien esto escribe piensa que triunfos de esa clase puede cambiarle la vida a Hugo Pereyra.

 

"Pingo querido, No te me manquel pal Nacional",  es la plageria. No se mancó Natural Blues, pero levantó fiebre en las últimas horas.

 

Una de la mañana del martes 7, ocho horas después del sorteo de partidores. Mensaje por chat interno del Face. "Hola Julio. Disculpe la hora. Le quería avisar que el caballo  no va a correr. Vengo del stud. Le agarró fiebre. Fue el veterinario y lo tuvo que tratar". Baldazo de agua fría. Golpe a la ilusión.

"Usted sabe que estoy arriba del caballo todo el tiempo. Si hacía un poquito de frío enseguida le ponía una manta. Lo cuido mucho. No sé cómo se ha podido enfermar. Es una pena muy grande, julio".



Me pregunto qué  hago de madrugada escribiendo una historia sobre un caballo que no va a correr el Derby habiendo tantos otros anotados. No se. Tal vez me enamoré del personaje. Por si acaso, si lo anotan para el Pellegrini y hay que hacer una vaquita yo algo pongo. Espero que vos también.

 

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Un saludo,

Julio Guimaraes