¿QUÉ PAÍS QUERRÁ IMPORTAR CARRERAS ARGENTINAS SI POR AÑO AQUÍ SE DAN CENTENARES DE CASOS POSITIVOS EN LOS CONTROLES ANTIDOPING? / Don Guima

Cuatro entrenadores vinculados con caballos que dieron positivo a cocaína fueron suspendidos por la comisión de carreras de Palermo. Por dos años estarán parados Justo Alonso y Elvio Bortule, mientras que Oscar Conti y José Blanco no podrán entrenar por uno.

 

Asimismo, se supo que en La Plata hay varios cuidadores en capilla porque habrían hecho correr a sus caballos con drogas no permitidas. También tiene pendiente de solución otros casos similares a los sancionados por Palermo.

 

Sectores del turf, como la Gremial y Propietarios, cuestionaron la resolución del Argentino porque entienden que el Centro Nacional de Alto Rendimiento, no cumple con lo necesario para encargarse de los análisis. Por su lado, el CeNARD respondió y le aclaró al hipódromo todas las críticas.



Convivir con el tema de caballos que compiten con medicamentos o sustancias prohibidas lastima. Ya es noticia de todas las semanas. Se torna una habitualidad, con los peligros que implica.

 

Del doping hay que ocuparse con la misma preocupación con la que se trató el tema de la ley que pudo sacarle los subsidios a la actividad en la provincia de Buenos Aires, pues significa una de sus grandes amenazas, y entender que no es un problema sólo de los hipódromos. Involucra a todos quienes viven de las carreras en forma directa o indirecta, perjudicandolos siempre.

 

¿Qué país querrá importar carreras argentinas  si aquí se detectan más de cien casos por año de resultados positivos en los test antidoping?. La respuesta cae de madura.

 

En tren de revisar todo, quizá sea hora de armonizar las sanciones por dopings en todos los hipódromos y ser lo más severos posibles; también de evaluar la posibilidad de ampliar el radio de los responsables y no circunscribirse sólo a los preparadores.

 

El tema no debería ser si tal o cual laboratorio está en mejores condiciones para descubrir a los que infringen los reglamentos, sino trabajar para que nadie lo haga. Eso sería estar un paso adelante.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes