MELCHOR, GASPAR, BALTASAR Y GANDHI DI JOB, LOS CUATRO REYES / Don Guima

MONTEVIDEO.- Hay gente que se pasa la vida intentándolo y nunca lo logra. Hay otros, acaso tocados por el dedo de Dios, que hacen varias veces lo que no se puede. Firpo, el cuidador de Gandhi di Job, es uno de esos. Carlos Zaffaroni,  el último presidente del Jockey Club Uruguayo, otro.

 

Gandhi es hermano de Boby di Job, el hijo de Fidelidad ganador de la Polla, el Jockey Club, el Criterium y el Ensayo con la chaquetilla de La Fe. Hay una yegua madre que vale oro. Una Urban Sea sudamericana para rescatar.

 

Dicen que Boby era más lindo. Pasable digamos. Gandhi, el feo; el que podía comprarse sólo por su red familiar. Con chapa de double event winner, ahora a Gandhi di Job se lo ve hermoso, rubio, alto, de ojos celestes.

 

Alguna vez hubo un nieto que le reprochó a Zaffaroni la venta de aquel primer crack a otro propietario que lo llevó a correr a tierras lejanas. La noche siguiente al cierre de la operación en un valor millonario, el nieto le dijo con tristeza. “¡Abuelo, lo vendiste!”. Eso y escuchar un “te odio” pudo ser lo mismo para el Zaffaroni.

 

Quien hoy es adolescente quizá tampoco habrá pensado que un par de años más adelante su abuelo tendría otro segundo campeón del mismo linaje. Igual a aquel que desde el afecto nunca dejó de ser suyo y hoy es padrillo en Normandía.

 

A Zaffaroni el turf oriental lo recordará como el presidente que bajó la cortina del Jockey Club antes del cierre del hipódromo y quien pegó doblete en la carrera cuyo nombre recuerda al presidente de la institución entre 1909 y 1917.

 

Gandhi nació en Brasil, pero forma parte del acervo de la hípica uruguaya. De hecho representará a Maroñas en el Latinoamericano por venir. Será su segunda chance en la carrera itinerante luego de su paso por Santiago.

 

Que gane un caballo local la carrera internacional de cualquier hipódromo es la cereza del postre. Gandhi es crack nacional. Es Forlán, Abreu, Suarez, Cavani, es un Godin. Al día siguiente de su tremendo éxito volvió a ser tapa de El País, como 365 días atrás.



Más de 17.000 personas visitaron  Maroñas. Se consumieron miles de litros de whisky y cervezas. La concurrencia marco un record. Que un hipódromo lo logre es para pedirle la receta. Maroñas tiene la suya. En apuestas jugó algo menos que el año pasado, pero esa cifra no es tan lejana de la del Carlos Pellegrini de un país de cuarenta millones de habitantes. Uruguay tiene menos de cuatro millones

 

Que gane el caballo al que le apostaron los nuevos visitantes de Maroñas fue engancharlos para que  vuelvan más adelante. Ir a las carreras por primera vez, disfrutar de la fiesta popular, apostar y cobrar hace irresistible la tentación de una segunda visita. Y el domingo hubo muchos nuevos.

 

Ramón Rionda habla del  Ramírez como de una experiencia más que de una carrera de caballos. El concepto de ir al hipódromo a pasar un día con opciones que movilicen todos los sentidos también ha prendido fuerte aquí. Tecnología, tecnología y más tecnología es la respuesta  que se da cuando se consulta a HRU sobre las próximas inversiones. “Formar filas para hacer apuestas es del pasado. Hay que acercar las apuestas hasta  los visitantes y no los visitantes a las ventanillas de apuestas”, dicen.

 

Firpo es cuidador de toda la vida, de la guardia vieja. Quien escriba el libro de Maroñas le dedicará un capítulo. Se hablará de Legui, de Falero y Jorge Firpo tendrá sus líneas.

 

Falero estuvo en el Ramírez, que es como su segunda casa. Recibió honores por sus 9000 triunfos, abrió su 2018 competitivo con un no place llevando las riendas de La Mansa Nistel y con Old Bunch cerró la marcha. Old Bunch fue figurita decorativa en la pista. Al menos su carrera le valió pagar una reprise de 14 meses con vistas a la próxima competencia. Peor es nada.

 

Maroñas ya piensa en el Latino. De hecho, la fiesta del Ramírez fue una suerte de simulacro de la prueba de marzo que será auspiciada por Longines. Simulacro porque hasta se ensayó la gastronomía que se servirá en aquel sábado de marzo próximo a la llegada del invierno.

¿Habrá sido también un simulacro lo de Gandhi di Job? ¿Otra vez un caballo local ganará una gran carrera internacional? La respuesta estará disponible en ocho semanas.

 

Boby di Job, padrillo en Francia

SEXY REASON, LA REINA DE MONTEVIDEO, TIENE LO NECESARIO PARA LIDERAR EN TAMBIÉN EN EL CÉSPED

“La yegua tiene nivel suficiente como para correr las carreras importantes de Palermo y San Isidro; allí no desentonaría. Es una yegua para recomendar. Me encantaría probarla en el pasto”, dijo Julio C. Méndez luego de ganar con la argentina Sexy Reason el Gran Premio Ciudad de Montevideo (G1). Méndez es un jockey que declara como si estuviera dictando sus frases. Piensa cada palabra que dice.

Sexy Reason nació en el haras La Esperanza, de Raúl Lottero. Irene Guimaraes fue quien  la eligió para Julio Mosquera, siguiendo su gusto de seleccionar hembras que parezcan machos. Sexy Reason tiene un físico memorable y desde que ganaba en las carreras de velocidad a los dos años se sabía que era yegua para la larga.

Mosquera se comprometió a llevar a Buenos Aires el trofeo que tomó en nombre de Lottero para darselo en mano; quizá también le aporte el del Selección, también ganado por la yegua que obtendrá el título de Mejor Potranca y Yegua del Año cuando se otorguen las distinciones a las figuras dominantes del turf oriental.

Hablando ce copas, el dueño tuvo que entregar la que Sexy Reason ganó en la pista del Criterium, pero perdió por un informe que llegó desde el laboratorio de Francia.

Sin querer armarle la campaña se puede decir que la yegua tiene varios caminos interesantes. De ir a la milla del clásico Diana, con 50.000 dólares en premios, o tratar de clasificar para el Latino, enfrentando a los machos en el Quintela.

 

ENJOY ES LA WINX URUGUAYA; DON CARRASCO DIO EL BATACAZO DE LA JORNADA DE REYES

Enoy nunca correrá carreras de fondo. Ella está hecha para las de potencia. Volvió a ganar y se vengó de El Danzarín en el que fue su decimosegundo triunfo clásico consecutivo. Como Bamba y Bamba, es una yegua chica de físico.  A veces pesa 450 kilos, se cree que mojada.Enjoy es la Winx uruguaya.

En el entrenamiento diario de Enjoy participa una mujer; su propietario pronto llegará a los 90 años. El público, hasta quienes le apuestan en contra, la aman.

 

Ya no había sol, ni whisky, ni cervezas en Maroñas cuando Don Carrasco ganó el Gran Premio Pedro Piñeyrua, dejando atrás a Almirante y al favorito Fitzgerald, para sorpresa de la mayoría. Fue el único batacazo de los cuatro grandes de Reyes.

 

Un saludo,

Julio Guimaraes