UNA MIRADA A LO QUE HAY QUE TENER EN CUENTA PARA CUANDO LLEGUEN LAS APUESTAS ONLINE / Don Guima

Por Joe Nelson (*)

 

Mientras en nuestro país, o al menos en la Provincia de Buenos Aires, se buscan alternativas de financiamiento para nuestra hípica, la mayoría de ellas ya previstas aunque nunca implementadas en la Ley del Turf vigente gracias al lobby negativo de muchos y la indiferencia de otros por tantos años, en el mundo internacional del juego y de la hípica los desafíos no son menores, pero la actitud del sector privado y los reguladores es diferente.

 

A la ya tradicional amenaza para las apuestas sobre las carreras de caballos provenientes de los casinos, bingos y loterías se ha sumado en los últimos años el gigantesco desarrollo del juego online (tanto el de apuestas deportivas como el del póker) y algunas otras novedades que vale la pena repasar brevemente entre otras cosas para focalizar en el mundo de las apuestas, que son el único motor genuino del turf en todo tiempo y lugar.

El mercado de Europa para las apuestas on line se abrió hace años y últimamente hubo en varios países, en conjunto con la Unión Europea, mecanismos consensuados para regularlos y asegurar, en la medida de lo posible, que las ganancias generadas por esos sitios de Internet tributen en los países desde donde se realizan las apuestas y en el caso específico de las apuestas hípicas, un porcentaje de las mismas se canalice hacia los hipódromos y los premios.

 

Allí se ha producido una consolidación de empresas que como resultado ha dado un mercado súper profesionalizado que ha salido exitosamente a pelearle el mercado a las apuestas ilegales, a través de cuantiosas inversiones en tecnología y sistemas,  acciones de marketing y fidelización, descuentos y servicios; una alianza inteligente con los reguladores y las autoridades impositivas de cada país, que colaboraron en limitar las transferencias de dinero a empresas que no tienen una suerte de “certificado de buena conducta”  y una enorme tarea de educación de los apostadores.

 

Como resultado el mercado europeo del juego online, que incluye las apuestas sobre las carreras de caballos, no solamente ha crecido exponencialmente sino también acorraló  a los sitios ilegales, que si bien siempre existirán, han visto reducidos sus ingresos.  Es decir, las apuestas online permitieron desarrollar un modelo de negocios donde el sector privado y el público encontraron intereses convergentes, potenciándose los objetivos de ambos.

De todo esto se ha beneficiado la hípica de otra manera ya que sus apuestas han logrado trasladarse de una generación a otra y de a poco recuperar el atractivo que por momentos parecía decaer comparado con las otras alternativas de apuestas para los más jóvenes.

 

Asimismo dos hechos ocurrieron que son interesante precisar porque seguramente serán similares cuando llegue este sistema de apuestas aquí y debieran servirnos para saber qué esperar de los apostadores en general y a los hípicos.

 

Por un lado se comprobó que el  apostador prefiere jugar en el mercado legal. La inmensa mayoría de la gente tiene sus ingresos en forma legal y utiliza para el juego los mismos medios de transferencia y pago que utiliza para comprar entradas, usar UBER, alquilar autos o comprar pasajes para viajar.  Esto se acrecienta enormemente cuando se analiza los grupos sociales de menos de 40 años y el porcentaje es prácticamente 100% cuando nos acercamos a los más jóvenes, descartándose que las nuevas generaciones prácticamente no utilizarán el efectivo para nada y por lo tanto tampoco para realizar apuestas.

 

Finalmente también este proceso dejó otra enseñanza.  Las nuevas generaciones no son muy afectas a las apuestas mutuas, como las que nos ocupan en la hípica. Es decir, aquellas cuyos dividendos se calculan en función de lo que se juega a cada caballo comparado con lo que se juega a todos los demás, sino que prefieren las apuestas con dividendo fijo, sin duda una cuestión cultural que deberíamos analizar cómo impactaría en la hípica si las apuestas deportivas llegan a nuestro país.

 Por último otra enseñanza interesante es que el mundo de las apuestas deportivas se nutre fundamentalmente de millones de apostadores que apuestan no más de algunos centenares de dólares por mes, incluso menos que eso.

 

Este también es un cambio generacional a tener en cuenta porque dicha conducta parece ser consecuencia que el apostador online es alguien que no sigue exclusivamente un deporte, sino que disfruta del ejercicio intelectual y de la adrenalina de la competencia de muy distintos deportes, especialmente los que tienen alcance internacional.  Parecería que apostar aunque sea poco dinero en esos eventos de alcance global tiene, finalmente, también un significado similar a “pertenecer” de alguna manera a ese evento y unir la propia imagen con el mismo.

Por otra parte hubo novedades en Estados Unidos, que hasta ahora tenía prohibidas las apuestas deportivas salvo en algunas jurisdicciones como Nevada.  

Se espera un fallo de la Suprema Corte que levante dicha restricción vía interpretación y por lo tanto los operadores podrán tomar apuestas deportivas en ese fabuloso mercado.

Ya varias empresas han puesto su mira en los Estados donde los reguladores están más adelantados, como por ejemplo New Jersey, y los grandes nombres van desembarcando uno a uno, contratando personal, sistemas, oficiales, etc.

Una de esas empresas, ahora llamada Paddy Power Betfair Plc. , es el resultado de la unión a lo largo de los años de varias empresas de juego, entre ellas la conocida TVG, que es un canal dedicado al juego sobre las carreras de caballos con apuestas. Paddy Power adquirió Betfair hace unos años, para agregar a su negocio de apuestas en shops, telefónicas y online, el negocio de las apuestas con dividendo fijo.  Gracias a su “pata hípica americana”, la vieja TVG, esta mega empresa tiene la gatera número 1 en la largada y cuando suene la campana intentará hacerse con una buena porción del mercado y pelear con otros operadores de casinos en Nevada que ya están preparando los pedidos de licencia.

 

Desde ya se espera que los grupos empresarios que entre sus activos cuentan con hipódromos y casinos, caso Churchill Downs y el Grupo Stronach, participen directamente o vía asociación con terceros en nuevos emprendimientos, para así tratar de asegurarle al turf una parte de la torta de la que le corresponderá si son otros los que acaparan el mercado.

Vale la pena recordar que el juego online tiene todos los atributos que requeriría el juego en una provincia  como Buenos Aires, ya que mediante el acceso controlado y limitado de apostadores por medio de software especiales, se puede asegurar que quienes apuesten por esa vía sean personas con, por ejemplo, tarjetas de crédito, propiedades, identificación tributaria, edad mínima, y cualquier otra limitación que quiera efectuarse para minimizar la posibilidad de la ludopatía.

Sin duda ese debiera ser el modelo de reemplazo de las tragamonedas ubicadas en bingos en los grandes centros urbanos y en algunas de las zonas más pobres del territorio bonaerense, manteniendo las mismas y el paño en las zonas turísticas como ocurre en todas partes del mundo, o incluyendo en ellos restricciones al acceso o montos máximos de apuesta (en Inglaterra se discute en estos días la posibilidad de reducir el monto máximo por “apretada de botón” en tragamonedas de 20 Libras a 2 Libras, debate aún abierto).

 

Un saludo,

Joe Nelson

(*)  Nelson es abogado, propietario de caballos, criador, ex integrante de Comisión Directiva del Jockey Club, Stud Book, OSAF, turfman y burrero.