LA CARA MAS DOLOROSA DE UNA CARRERA DE CABALLOS / Don Guima

El tema parece truculento, pero forma parte de la realidad de este deporte. En el último mes cuatro caballos sufrieron accidentes en carrera  y debieron ser sacrificados. Inclusive, dos en la misma carrera.

Los dramas ocurrieron con ejeplares de categorías diferentes en Palermo y San Isidro. Afortunadamente sus jinetes no sufrieron mayores daños.

Ver cómo la ambulancia equina metía en su caja los cuerpos sin vida para sacarlos de la pista remitió a esas dolorosas imágenes de las corridas de toros, donde el animal muerto es retirado del circo arrastrado por la arena. La diferencia es que en las corridas Tauro cae  para que el matador se luzca y en las pistas los caballos mal heridos son pasados a mejor vida para evitarles sufrimiento.

Habrán ido a buscarlos por el hipódromo la gente de residuos patológicos y acaso cremados en hornos pirolíticos. Imaginarlo causa escalofríos. Qué importa que no hayan sido campeones o que nadie recuerde sus nombres. Uno siempre imagina a los caballos de pie y no tendidos.

Dicen que el espectáculo debe continuar, pero en estos casos suena solo a frase hecha.  

¿Fatalidades,  destino, consecuencias de las canchas, sanidad de los animales? Quizá haya un poco de todo para explicar los accidentes. Pero aunque lo expliquen, el dolor no mengua.  

 

Un saludo,

Julio Guimaraes